miércoles, 30 de abril de 2014

Ocho apellidos vascos y la idiotez del espectador

Soy idiota. Formo parte de esa masa de más de seis millones de espectadores que aprovechó la fiesta del cine para ver Ocho apellidos vascos. Era una oportunidad de ir al cine por 2.90 euros y no torturarte por el sablazo. Las condiciones no fueron buenas: una cola interminable, una masa incívica que se lanzaba de cabeza a la sala de cine, tercera fila, personas mal educadas comiendo patatas, dando sorbos a su refresco y hablando como verduleras, esas circunstancias que se dan en películas de alta carga promocional. No fue agradable; respecto a la película, bueno, no estubo mal pero no cubrió las expectativas. De hecho me sigue sorprendiendo que la taquilla siga engordando cual arca perdida.



La de Lázaro es divertida, habla de nosotros -los españoles-, retrata el conflicto entre las diferentes comunidades autónomas y sus respetivas lenguas de una manera distendida y no lo hace mal. Encuadrada en el género de comedia cumple con creces en su elenco artístico, con los gags y las referencias a esos topicazos que nosotros mismos sembramos sobre andaluces, catalanes, vascos y el sin fin de culturas nacionales pero no me parece suficiente para este subidón que le ha dado al público.



Que ir al cine está muy bien, que lo bajen de precio también y ver películas nacionales aún más, estoy de acuerdo con todo lo anterior pero no puedo dejar de discrepar cuando los que también la han visto me machacan diciéndome que es una peli cojonuda, que no han visto nada igual, que es lo más de lo más. Pues mira, no. No sé si es justo decir que es un trabajo sobrevalorado porque, justamente, los titulares y comentarios que leo en prensa no salen de los números de taquilla. La noticia es esa pero no estaría de más encontrar un poco de chicha respecto al trabajo en sí.



Si puede presumir de algo es de un guión amable y de unos actores y actrices más que resueltos en sus interpretaciones. No obstante el personaje de Amaia (Clara Lago) se queda a medias entre el activismo y la rebeldía. Y entiendo que quizás no quisieran endurecer el tema del nacionalismo a través de la chica protagonista -ni en toda la película- pero así como vemos una postura refleja de los andaluces con respecto a los vascos no lo vemos igual cuando damos la vuelta a la moneda. No sé si esto es 'no mojarse' o no caer en el dramatismo pero no funciona.



Que los escenarios -espectaculares en origen y poco explotados en el film- dejan bastante que desear, con un pueblo practicamente vacio -Zumaia- del que surge una rebelión independendista de la nada. Que cuando empienza la parte de Dani Rovira y su discurso abertzale te olvidas de lo anterior, si, pero no deja de ser algo difícil de obviar.Y no digo que el País Vasco sea un territorio super poblado en sus zonas más rurales pero parece más un escenario de cartón piedra que una ubicación real. 



Karra Elejalde explicaba en una entrevista a Radio Nacional que el éxito de la película radica en esa forma que su director ha tomado en el guión para contar esos tópicos que los españoles tenemos sobre nosotros mismos. Y parece que es así; en algún momento de la película nos vemos retratados de una u otra manera y eso nos divierte. Insisto en que está muy bien divertirse, pasar un rato en el cine que para eso es entretenimiento pero el elogio del espectador al filme se ha desbordado de tal manera que es irreal. Nueve apellidos catalanes es la secuela de la presente y su director ya está en ello. Perder la oportunidad sería una locura. Muy listo Lázaro.

Lo mejor: Los diálogos de andaluces hablando sobre vascos, Karra Elejalde al completo y Rovira cambiando el acento.

Lo peor: Faltan planos generales de ubicación; la fotografía, el guión y el espectador lo hubieran agradecido.

martes, 1 de abril de 2014

La piedra de la paciencia

Titulo: Siyngue Sabour
Año: 2012
Duración: 98 minutos
País: Afganistan
Director: Atiq Rahimi
Guión: Jean Claude Carrière, Atiq Rahimi
Reparto: Golshifteh Farahani, Hamid Djavadan, Massi Mrovat, Hassina Burgan Género: Drama
Valoración: *****





Si mala hierba nunca muere bien puede venir una piedra para aplastarla. Algo así te puede pasar por la mente en el transcurrir de la historia de dos personajes sin nombre, la mujer y el hombre escritos y dirigidos por Rahimi en este relato fílmico. Pero lejos de toda violencia física, la piedra -paradojicamente- encarna la filosofía que lleva a la protagonista a emprender una declaración de intenciones con su marido, en coma trás una reyerta; un monólogo que descubre la convivencia de una afgana con una sociedad machista, en guerra y corrompida por unos ideales deplorables.




La Piedra de la Paciencia es una denuncia a la sociedad integrista que rodea a la mujer en Afganistan y la respuesta sincera de esta a través de una sexualidad atrapada. La mujer desgrana su vida sometida al régimen patriarcal, su fustigamiento desde que era una niña y su compromiso con el que fue su amo y señor. La vida bajo el burka, la frontera entre la feminidad y el estupor, la realidad y la imposición, el sexo y la servicialidad; el verdadero sentido de la vida de una joven que confiesa sus sentimientos, que ejerce su derecho a mostrarse crítica con los que la obligan a ocultar su rostro.




Con escasos escenarios que se resumen a la guarida del lobo herido, un Kabul debastado por la guerra del que  a duras penas vemos dos calles y el refugio de la mujer adelantada a su tiempo en un país de retrogrados -la tia de la protagonista que cuida de sus hijos mientras ella acude a atender a su marido-; con pocos medios productivos y una dirección traducida a planos que acompasan el diálogo, en ocasiones tan claustrofóbicos como la propia historia, La piedra de la paciencia no puede presumir de una realización notable; su dramatismo destaca en los primeros planos de Farahani y deja el resto en pequeños vacios visuales. 




En lo que respecta a la fotografía parece más casual que buscada la mayoría del tiempo, los días son eternos y las noches fugaces o inexistentes. Un film más de tablas que de moviola en el que el peso del argumento y la actualidad del tema que explora nos conmueve y hace que sigamos atentos sin que parezca interminable. Una dosis de heroismo femenino y una bofetada al sistema totalitarista de Afganistán con un final sorprendente.



domingo, 23 de marzo de 2014

Nymphomaniac: Volumen I y II

Titulo:Nymphomaniac
Año: 2013
Duración: 117 y 119 minutos
País: Dinamarca
Director: Lars Von Trier
Guión: Lars Von Trier
Reparto: Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgard, Stacy Martin, Shia LaBeouf, Christian Slater, Nicholas Bro, Jesper Christensen, Uma Thurman, Caroline Goodall, Kate Ashfield, Saskia Reeves, Jens Albinus, Sophie Kennedy Clark, Mia Goth, Omar Shargawi, Severin Von Hoensbroech
Género: Drama - erótico
Valoración: *****


Como ya adelantábamos en este humilde espacio antes de su estreno, Nymphomaniac prometía polémica, comentarios y mucha controversia. También despertó morbo, comentarios fáciles y un intríngulis que toda película que explore el universo del sexo puede provocar. Von Trier lleva el vicio, el fornicio, la obsesión y la libertad sexual femenina a extremos explícitos a la par de filosóficos, más críticos que contemplativos. El misterioso mundo de la mente, de la religión y esa torpeza del ser por doblegar sus perversiones, obsesión o clave del danés para desgranar en su última obra lo más oculto, molesto y oscuro del hombre en el alma de una supermujer.


Un hombre se encuentra a una mujer malherida en la calle. Este se ofrece a ayudarla llevándola a su casa; es entonces cuando esta decide contarle su vida, desde su infancia -que poco tiene de tierna- hasta la actualidad. La invitada no tarda en declararse como una adicta al sexo. La conversación introduce los capítulos de una vida en la que la posesión sexual era la única tuerca que engranaba cualquiera de las otras cosas que pudieran ocurrir. Dividida en dos partes y sólo exhibida en formato doble en su presentación oficial y algunos festivales, Nymphomaniac son cuatro horas de confesiones narradas sin prejuicios desde un cuarto en el que el flirteo humano se traduce en peces picando el anzuelo y la copulación en complejas fórmulas matemáticas.







El danés hace de su obra una pieza in crescendo, tan intrigrante como envolvente, cruda, inquietante, reflexiva. Charlotte Gainsbourg -Joe- y Stellan Skarsgard -Seligman- conforman una pareja protagonista que se debate entre la moralidad y el estado más primario del ser. Las imágenes bailan en la cabeza del espectador rivalizando entre el bien y el mal, el espasmo del orgasmo y la levedad del ser. Nymphomaniac es una historia compleja contada de la forma más primitiva y descarnada. Puede que les resulte violenta si no están acostumbrados a llamar las cosas por su nombre; aquí un coño es un coño, una polla, una verga, las personas no eyaculan, se corren, y la masturbación es algo tan natural e infantil como chapotear en el agua.



Aquellos que comentaban que existían dos versiones de la misma película: el montaje del director y el de la tontunada, se equivocaban. La censura sería algo totalmente contraproducente e ilógico en Nymphomaniac. Aunque veamos explícitamente penes erectos, clitoris, felaciones y penetraciones reales lo último de Lars, aunque lo roce con la yema de los dedos, no es pornográfico. Tipificada como un drama erótico, el espectador solo debe estar preparado para ver la vida en si misma llevada a los límites del éxtasis del placer, el sufrimiento y la incomprensión.


Varias son las imágenes o momentos que empapó mi memoria, atónita. La lubricación de Joe ante el cuerpo inerte de su padre, recurso muy de Buñuel el del dolor, la muerte y el sexo. Las piernas abiertas de la joven con la cama de su progenitor de fondo y una gota resbalando por una de sus piernas, es probablemente uno de los planos mas bellos de la película después del de Slater y la pequeña Joe traduciendo el lenguaje de los árboles con sus copas en plena agitación; la asociación de adolescentes folladoras rezando su propio credo sexual en el templo elegido para practicar el onanismo en grupo  o el castigador sexual que cobra por horas y controla a sus clientas por su humedad vaginal.

Gainsbourg encarna a una especie de ninfa que reivindica su sexualidad, grita feminismo, se rebela contra el amor y es capaz de crear y construir a medida su propio orgasmo sin avergonzarse por ello. Un no parar de amoralidad, un relato sincero, gradual, que comienza susurrando y avanza a grito pelado, con un final sorprendente.
 

jueves, 6 de marzo de 2014

Barcelona nit d'estiu

Título: Barcelona nit d'estiu
Año: 2013
Duración: 95 minutos
País: España
Director: Dani de la Orden
Guión: Daniel González, Eric Navarro, Eduard Sola
Reparto: Francesc Colomer, Jan Cornet, Joan Dausà, Mar del Hoyo, Laura Díaz, Sara Espigul, Luís Fernández, Marc García Coté, Àlex Monner, Miriam Planas, Jordi Pèrez, Alba Ribas, Santi Ricart, Pau Roca, Mingo Ràfols, Bárbara Santa Cruz, Bernat Saumell, Marta Soler, Elena Tarrats, Cristian Valencia, Claudia Vega, Peter Vives, Laura Yuste 
Género: Comedia romántica
Valoración: *****





¿Puede la visita fugaz de un cometa servir de excusa para trazar seis historias de amor?. Cualquier excusa es buena para emprender la escritura de un proyecto audiovisual y Dani de la Orden y los guionistas de Barcelona nit d'estiu debieron verlo más que claro. Ese es el leivmotiv del film y el nexo de unión de las relaciones sentimentales que confluyen en él pero en realidad es sólo eso, un pretexto para narrar diversas situaciones más o menos cotidianas sobre las relaciones personales: amor adolescente, ex-parejas, padres primerizos, homosexuales, lesbianas y un matrimonio en el que una de sus partes fantasea con un noviazgo anterior.




Trabajo políglota -catalán, castellano, inglés- en el que las lenguas conviven en el escenario de la ciudad condal logrando un mayor entendimiento lingüístico que personal. El montaje coral resulta desequilibrado por el propio interés que suscitan cada uno de los capítulos porque caen facilmente en los tópicos. Los novios del Predictor  y la falta de definición en la relación, la historia de los jovencitos, amable y ligera, la relación en la que hubo fuego y quedan cenizas; desproporcionado porque unas superan -con creces- a otras.



La pareja de gays, con el contexto del fútbol y los prejuicios que suscita dónde meten los goles los delanteros, es el texto que mayor inquietud y trasfondo gana. También el de los novios que ya no lo son, los 'ni contigo ni sin ti'. Ambas interpretadas con mérito dejan a las demás discurrir sin aburrir, mantener el interés, la tensión por el desenlace con cierta incertidumbre pero ya con unos intérpretes faltos de gancho.



Aunque nos regala momentos divertidos como la conversación de los futuros padres en una habitación infantil y el guiño cinéfilo de la hermanastra disfrazada de Mia Wallace la escena no está especialmente cuidada y no aporta al que la ve información sobre unos personajes que lo cubren todo. La película pierde fuerza por momentos y lo aburrido de unos hace esperar a la intriga que plantean los siguientes, de ahí que termine por ser una narración inestable que despierta simpatía pero no ofrece mucho más. Se echan en falta primeros planos con mayor dramatismo, generales que consigan la fuerza que gana la cena de amigos y vistas de un cielo cuanto menos protagonista como el que vemos en la secuencia de la prueba de embarazo.




Barcelona nit d'estiu es una opera prima que empieza su andadura casi paralelamente a su proyecto de fin de carrera -el corto Nadador- con pocos recursos pero que encuentra en el camino colaboraciones decisivas con Sábado Películas -productora de Kike Maillo y Toni Carrizosa-, El Terrat, Televisió de Catalunya y el apoyo de los sellos Filmin y Cameo. Cuenta con referencias confesas a Puzzled love y Una pistola en cada mano o, ya fuera de nuestras fronteras, Love actually. Con la presente de la Orden consiguió ocho candidaturas -mejor película, mejor canción original, mejor dirección de fotografía, mejor dirección novel, mejor guión original, mejor actor revelación y mejor montaje- de las que finalmente no le valio ninguna nominación. El catalán ha dirigido y colaborado en piezas de distinto tipo como videoclips o comerciales para el Primavera Sound o Inditex entre otros.


lunes, 3 de marzo de 2014

El Oscar que no ganó Leonardo Dicaprio

La Real Academia de la Lengua Española define el sustantivo premio como recompensa, galardón o remuneración que se da por algún mérito o servicio. De lo que no nos informa nuestro extenso glosario del castellano es de si la palabra lleva intrínseca en su significado el adjetivo justo. Puesto que damos por hecho de que no es así confieso que son pocos los Oscars justos y muchos los sorpresivos -que no sorprendentes-. 



Ayer Dicaprio volvió a perder la batalla de llevarse la estatuilla a casa. Muchos éramos los que apostábamos por él, para que esta vez y por méritos de sobra el eterno adolescente se hiciera con esa recompensa, pero no pudo ser. Siete veces nominado, cuatro han sido las veces que el rubio ha sido candidato al Oscar por su labor interpretativa, tres las que lo ha hecho acompañado de su mentor Scorsese, demasiadas las ocasiones en las que ha tenido que cubrir el hueco reservado en la estantería con alguna dosis que otra de abandono hollywoodiense.


En casa ha pasado con Victoria Abril, nueve nominaciones y sólo un premio por Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto; Maribel Verdú, con diez nominaciones y dos Goya; y mejor no hablamos de Pedro Almodóvar, ocho nominaciones a mejor director y dos para adornar la estantería de El Deseo, y sin embargo dos Oscars inaugurados por el chirriante timbre de Penelope. Cifras desproporcionadas que nos definen una vez más como el país que menos defiende su cine, entre otras cosas.



Scorsese es de esos cracks del celuloide de los que la academia del glamour y el derroche de dolares se olvida. Diez nominaciones por mejor película, mejor guión y mejor director y sólo un premio por Infiltrados.  Dicaprio ha crecido junto a Martin y su evolución no hubiera sido posible sin esa especie de simbiosis que conforman. Al principio resultaba llamativo que el neoyorkino se hubiera fijado en el chaval -que ya tiene 39 primaveras- pero juntos han parido grandes filmes de la talla de Gangs of New York o El Aviador, trabajo -este último- en el que también se coló como actor.




Apostó firmemente por la película, por su papel, incluso por su integridad física al quemarse la nariz esnifando vitaminas entre la locura de rayas que El Lobo y sus amigos nos dedican en el metraje, logró dejarnos boquiabiertos con sus dotes interpretativas y no vemos guión sin su presencia. El lobo de Wall Street es una de las mejores películas de Scorsese, con un dinamismo de tres horas, una comedia oscura, enérgica y atropelladamente divertida.




Leo se estira y va engrandeciendo su personaje -Belfort- despreciable, hiriente, hortera -muy hortera- y lo hace con un coro de secuaces, un notable Jonah Hill y otro no menos destacable Matthew Macconaughey que, paralelamente y con otra película, Dallas buyer club, se quedó con el premio que perdió Dicaprio. Por lo visto las penas en familia son menos penas, y todos tan amigos. Leo, do not despair!




jueves, 27 de febrero de 2014

Operación Palace: un fake de Jordi Èvole

Lo del domingo fue una broma, una tomadura de pelo, un experimento social-media. Fuera lo que fuese Operación Palace fue un tortazo en la historia reciente de España, un revuelo de planteamientos, un toque de atención al pueblo demócrata que se hace preguntas y busca sin desesperación respuestas. ¿Y por qué no se da prisa en buscarlas? porque está dormido, porque ni la más fuerte de las crisis y la más deprimida de las generaciones son capaces de plantearse de una u otra forma si nos engañan, si nos subestiman o nos toman por ineptos.





Muchos televidentes se sintieron ofendidos -con estas cosas no se juega, dicen- unos se quedaron con cara de bobos, apagaron la tele y a otra cosa; otros tantos se divirtieron, repasaron detalles, cayeron en la broma y rieron el chiste. Pero, ¿cúantos reflexionaron sobre la intención que arrojó el documento?, ¿Cúantos se sintieron engañados por el cuestionable relato de los hechos?. Operación Palace surgió como un reportaje de investigación sobre el 23F. El equipo de Salvados, después de muchos intentos, no pudo acceder al archivo que recoge todos los documentos que pueden esclarecer las incógnitas que provocó el golpe de estado. Así que después de mover cielo y tierra sin obtener la información adecuada ingeniaron una especie de experimento social -narrado en lo clasificado como falso documental- que recuerda en cierta manera a la expectación que causó Welles el 21 de octubre de 1938 con La Guerra de los Mundos.





La cuestión es que el fake ha provocado opiniones de todo tipo, desde los que se han sentido profundamente ofendidos y maltratados en su más honda memoria histórica y otros que han asimilado la broma, la han aplaudido y se han planteado la cuestión que Èvole lanzaba al inicio del documento: '¿Puede una mentira explicar una verdad?'. ¿Se han planteado alguna vez cúantos de los anuncios que lanzan los políticos son ciertos?; y no me refiero a las propuestas electorales sino a todo lo que se desarrolla en los escaños, los desayunos, los viajes de Estado y todos esos divertimentos que pagamos con nuestros impuestos. Luego querrán hablar de volver a 'ganar la confianza'. Si las editoriales están pensando en re-editar los libros de historia, ¿qué me están contando?. Pamplinas.




El equipo de Salvados explicó en las primeras horas tras la emisión de Operación Palace que el trabajo 'está inspirado en el documental Operación Luna de Willian Karel que explicaba la llegada a la luna como si fuese algo falso' acontecimiento histórico que siempre ha suscitado dudas sobre su veracidad. No estamos acostumbrados a este tipo de formato pero una agradece que la programación se luzca de vez en cuando con piezas que, además de ser capaces de dejarnos ojipláticos, nos pellizquen y hagan de nosotros un público más crítico, despierto y desengañado.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Don Jon

Título: Don Jon
Año: 2013
Duración: 88 minutos
País: Esados Unidos
Director: Joseph Gordon-Levitt
Guión: Joseph Gordon-Levitt
Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Scarlet Johansson, Juliane Moore, Tony Danza, Glenne Headly, Rob Brown, Brie Larson, Jeremy Luke  
Producción: Relativity Media, Voltage Pictures, Ram Bergman Productions
Género: Comedia romántica
Valoración: *****




Ya puedes fardar de ser un tio moderno del siglo XXI, un hombre libre con el poder en tu mano saltándote toda inhibición que hablar publicamente de la masturbación no dejará de ser un tema molesto. Si eres mujer la cosa se complica y pasa de ser un acto incómodo a convertirse en una actividad  cercana a la ninfomanía individual y la prostitución. En Don Jon el protagonista es un inmaduro sexual y mental, el que se toca sin parar, tanto que llega a encontrar en el onanismo mayor placer que en el acto sexual en pareja.



Joseph Gordon-Levitt escribe, dirige y produce una película de egocentrismo más cercana al argumento de una serie adolescente que a una comedia propiamente dicha. El guión cuenta con una idea que pudo dar mucho más de si que un gracioso montaje de planos de películas porno mezclados con gestos de extasis, papeleras llenas de Klennex y el historial de un Mac inundado de enlaces guarros; sin contar con el personaje de Jon, que no da para más que para lo anterior.



Uno de sus fuertes es precisamente el montaje, expresivo y ligero que mantiene atento al espectador. Por otra parte la interpretación de Juliane Moore es de las más destacadas al igual que relegadas. La pelirroja encarna al personaje con más fondo del filme y sin embargo se queda al borde -muy injustamente- del secundario. Luego está Scarlett con un papel bastante superficial pero protagonista, un registro diferente a los que la premian pero está muy buena así que toda excusa vale.



Otro de los puntos por los que podría salvarse de la quema es por el tratamiento que hace respecto a la religión. Jon es católico practicante y así como internet, las discos y el gimnasio son sus templos la iglesia no podía ser menos que los anteriores. Aqui Gordon-Levitt es especialmente crítico y esa lectura le aporta al guión cierto espíritu de revancha además de humor. Los clichés aparecen y van tomando forma, tanta que llegan a destacar por encima de la motivación real del filme.




En definitiva, no es un rato de cine del que debamos huir pero se queda muy por debajo de lo que un tema como el que abarca podría haber ofrecido, más a nivel argumental que visual. Contar con un elenco atractivo la hace escalar en la taquilla pero poco más.

miércoles, 19 de febrero de 2014

La gran familia española

Título: La gran familia española
Año: 2013
Duración: 101 minutos
País: España
Director: Daniel Sánchez Arévalo
Guión: Daniel Sánchez Arévalo
Reparto: Quim Gutiérrez, Antonio de la Torre, Patrick Criado, Verónica Echegui, Roberto Álamo, Héctor Colomé, Miquel Fernández, Arantxa Martí, Sandra Martín, Sandy Gilberte, Raúl Arévalo, Pilar Castro
Producción: Atípica Films, Mod Producciones, Antena3 films
Género: Comedia (Drama-Romance)
Premios: Goya Mejor actor de reparto (Roberto Álamo) y Mejor canción (Do you really want to be in love? de Josh Rouse)
Valoración: *****




La gran familia española es una comedia de enredo familiar que se desarrolla en el día de la boda de dos jovencitos. Como mandan los cánones, este será el principio de una jornada llena de contratiempos, enredos y desencuentros entre los miembros de la prole que, más o menos avenidos, irán desvelando secretos, resolviendo incógnitas y entre tanto liándola parda. De fondo el partido España-Holanda del 2010 y el derroche nacionalista que este supone. 



La coincidencia de los dos eventos nos da la clave de lo que se supone va a ser divertido. La tensión de una boda, un partido de la Selección Española y un tandem de actores y actrices destacables en su mayoría parece una combinación infalible pero el resultado se acerca más a lo fallido que a lo aceptable. Ya sea por la colección de clichés -jovencitos incultos, un hermano con retraso mental, otro en tratamiento con antidepresivos- o por lo irregular de sus escenas; un baile prenupcial a modo de video clip que no hay por dónde cogerlo y que irrumpe en el film sin explicación. 




La historia fluye entre lo sorpresivo y lo aburrido. Los giros en su argumento comienzan pronto pero lo que promete se queda en agua de borrajas, todo empieza a parecer previsible y la trama se queda sin interés antes de llegar a su ecuador. Lo que parecen forzosamente secuencias graciosas entre el hermano arruinado, su hija y el hijo con retraso se quedan sin gancho y más que risa causan indiferencia. El hermano que regresa a casa tras dos años de ausencia, la novia de éste que ahora se acuesta con otro hermano y el lio postadolecente del pequeño, su novia y la amiga de ambos resultan ser los únicos motivos que terminan por mantenernos sentados en el sillón pero poco más.




La sensación cuando la ves es que cubre las expectativas pero lo hace a duras penas. Se queda lejos de ser una gran comedia y demasiado cerca de parecer ese tópico constante con el que tachan -muchas veces injustamente- al cine español, de producto facilón lleno de tópicos. También parece que si la trama principal -la del abandono de la madre- se hubiera reforzado el resultado, aunque más dramático, hubiera mejorado el producto final, sin embargo queda desplazada y resumida al desenlace como un detalle más que como la raiz de todo lo que acontece en el guión.




No obstante el film juega con dos homenajes que terminan por darle cierto encanto cinéfilo. Uno es el del camarero, guiño a Edwards en El Guateque, que aunque parece ajeno a todo termina enmarañándose con la familia y otro es el comienzo y cierre de la cinta en la que Arévalo inspira con la película de Donen Siete novias para siete hermanos. Dejarse se deja ver pero sin más notoriedad que la que le dan las interpretaciones de Antonio de la Torre y Quim Gutiérrez.


domingo, 16 de febrero de 2014

Vivir es fácil con los ojos cerrados

Título:Vivir es fácil con los ojos cerrados
Año: 2013
Duración: 108 minutos
País: España
Director: David Trueba
Guión: David Trueba
Reparto: Javier Cámara, Natalia de Molina, Francesc Colomer, Ramón Fontserè, Jorge Sanz, Ariadna Gil
Producción: Canal + España, Fernando Trueba Producciones Cinematográficas, Televisión Española (TVE)
Género: Comedia (Drama-Road Movie)
Premios: Mejor pelicula, mejor dirección, mejor actor protagonista (Javier Cámara), mejor actriz revelación (Natalia de Molina), mejor guión original, mejor música original (Pat Metheny). 
Valoración: *****
 




Son malos tiempos para la enseñanza, también para el cine. Resulta difícil encontrar algo para lo que el presente resulte positivo. Lamentablemente nos ha tocado vivir una época en la que los dirigentes a los que subimos a los altares -con la excusa de destinar más perras al poder empresarial- mandan al séptimo arte al principio de la fila, con el cero marginado que se queda antes de la coma. Y es que parece que Trueba no ha podido embarcarse en esta película en el mejor momento -o peor, depende como se mire- en el que su argumento se identifica tanto con los tiempos que vivimos.



La vencedora indiscutible de los Goya de este año narra una historia real, la de Antonio, un profesor de Albacete que utiliza las canciones de los Beatles para enseñar inglés a sus pupilos en 1966. La road movie comienza cuando este se entera de que John Lennon se encuentra en Almeria para rodar una película. El maestro decide ir a conocerlo para poder explicarle sus métodos didácticos. De camino recoge a Belén y Juanjo, dos jóvenes que conformaran junto a Antonio una pequeña familia unida por la incomprensión familiar, el encuentro inesperado y la música de los de Liverpool.



David Trueba destaca en su faceta como guionista. Aunque esto no implique que la dirección sea proporcional al texto, sus películas funcionan desde el papel y esto es algo que luce cuando se ven. Es un filme personal, en el que explota, como ya hizo en su ópera prima La buena vida, el perfil del personaje. Sus protagonistas son jóvenes -también lo eran en Bienvenido a casa- y se encuentran en la encrucijada de su vida, bien por adolescencia o por vacio generacional. En su última película, a diferencia de las dos anteriores, vuelve a aparecer el mismo modelo sólo que esta vez la historia paralela de la pareja queda desplazada a un fondo que sirve de revelación a unos tiempos en los que el franquismo frenaba más que dejaba correr.




El filme está lleno de metáforas que nos retrotraen a los años en los que la dictadura y la cultura impuesta en aquella época de represión no dejaban avanzar a nada ni a nadie. Una muy significativa es la del profesor y sus dos compañeros empujando el coche por el puerto unos kilómetros antes de llegar a su destino. El auto es viejo, de herencia y ya no aguanta los puertos de montaña. Unos lugareños sacuden a golpes a Juanjo en el bar; Belén se siente acosada al tropezar y ser importunada por un hombre que aprovecha la ocasión para intimidarla. Los chicos y el propio Antonio son las víctimas de un sistema que lejos de defenderlos como personas no les deja progresar, los maltrata, les hostiga y no cree en ellos. 




Luego está el propietario del bar, abandonado por su mujer y a cargo de un hijo con parálisis. En una conversación con Antonio le confiesa que teme por el día en que su único descendiente se quede sin padre, desatendido y abandonado a su suerte, problemática que no puede ser más actual. ¿Puede oirse más alto el estribillo de Help en esos planos?. Los protagonistas no dejan de ser reflejos de una realidad que les pesa tanto como un coche en punto muerto en una cuesta arriba sin nada que les ayude a ascender que no sea su propia voluntad.



Vivir es fácil con los ojos cerrados no juega con otra historia que no sea la de las dos Españas, un tema tan recurrente en el cine español como el que trató Hollywood en el género del Oeste. El mérito es que Trueba lo ha hecho desde un punto de vista amable sin que resulte un bodrio poco creible, con cierto encanto argumental y una producción ajustada al crédito de una caja de ahorros por lo que es más un milagro que un producto cinematográfico propiamente dicho.



No obstante resulta una película escueta en recursos. Vemos a los guardias civiles custodiando el rodaje de la película de Lennon, los automóviles de los sesenta y un cine con títulos de aquellos años pero poco más que nos recuerde durante todo el metraje que estamos en la España de los 60; y ya no en lo que a atrezzo se refiere sino a diálogos que en algún momento nos den datos directos sobre lo que se está viviendo en el país en aquellos momentos. Por otro lado los personajes, excepto el interpretado por Jorge Sanz, no aportan señas ideológicas, quizás por la intención de demostrar que durante la dictadura existió un sector de la sociedad que prefirió vivir alejado de todo lo que sonara a ser de un color u otro.



Más o menos merecidos los premios con los que se ha encontrado Trueba, que una cinta como esta se coloque en los primeros puestos de las noticias y que muchos decidan verla por curiosidad nos vuelve a meter en el saco de la idiosincracia del español, convertirse en patriota por unos días y volver a sentarse en el sillón de la indolencia después. Así nos va.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Goya 2014: la gran mentira del cine español

Esto no es un artículo para hablar de lo maravillosas que son nuestras películas, tampoco hacer un recorrido a través de los ganadores -aunque tenga que hacer referencia a algunos necesariamente- y menos aún para reconocer que Trueba es merecedor del festival de estatuillas que recibió el domingo. Tampoco se vayan a pensar que voy a ponerme a repartir palos a diestro y siniestro, aunque a alguno le vendrían de "cine"; no. 



Poder disfrutar de una producción normalizada de filmes en nuestro país es positivo y que haya una academia que se ocupe de velar por los intereses de los que se dedican a ello más todavía. El problema aparece cuando los recursos son limitados, no somos Hollywood, estamos a millas de serlo y a otras tantas de parecernos. En el cine, como en la sociedad, hay clases -géneros- y diferencias entre ellos. El conflicto con el cine patrio no es solo esa falta de recursos económicos sino el reparto de estos que es de todo menos igualitario. Ese es el problema de base y el origen de muchos de los males que sufre.



Hace tiempo escribía en un espacio bautizado como 'Rincón de crítica constructiva' que terminó derivando en lo que se ha convertido este. ¿Y por qué digo esto? pues porque me di cuenta que de poco servía esa crítica cuando el que la lee la interpreta como le da la gana que es en realidad el fin de todo análisis sea más o menos incisivo. Y no, no es la crítica la culpable de que el spanish cinema no avance sino otras tantas cosas que comienzan en nuestro carácter y terminan en los lamentables resultados de taquilla. 




Mientras decidía el título del artículo me acordé de la película de Soderbergh Sexo, mentiras y cintas de vídeo y descubrí unas cuentas similitudes con lo que ocurre en este nuestro país. Steven escribió el guión en ocho días, rodó en 30 y montó la cinta en otros tantos. Una locura, la que te provoca la falta de presupuesto; para que veáis que en Estados Unidos no es oro todo lo que reluce ni tienen la cartera de Spielberg todos los que cogen una cámara. Este señor no contó con subvenciones -tampoco lo hizo David-, y menos aún se dedicó a manifestarse en contra de un gobierno que no le apoyaba -ni antes ni ahora- ni perdió el tiempo dando discursos cargados más de mala leche ideológica que de reivindicaciones. Y justo aquí empieza esa gran mentira que citaba en el titular.


Las dichosas subvenciones. No hay gala de los Goya en la que no se hable de ellas. Son una gran ayuda pero no son lo único de lo que se puede tirar. Me gustaría recalcar que estamos hablando de la Academia, donde unos señores seleccionan en un porcentaje muy alto sobre todo aquello que llega a la distribución en salas así que aquí no están incluidos realizadores amateurs que anden dejándose las uñas para que vean lo que hacen y de los que queda tan bien hablar como 'nuevas promesas'. Esos jóvenes, los que necesitan más que cualquier otro de una subvención no la reciben y si lo hacen es en forma de propina. Señores de las altas esferas que hablan del futuro del cine español, tengan un poco más de vergüenza y actores que han dejado España para ganar más pasta, paren de darse el lote con el micrófono cuando vuelven a su país porque resultan de todo menos creíbles.


Y no hablo de otro que no sea Bardem, Javier Bardem, esa especie de 007 de la política encubierta del artisteo, otro embuste del cine español. Y aquí no voy a valorarlo como intérprete sino como chinche. España no necesita actores que se paguen un vuelo de avión para apoyar el cine español y criticar lo mal que se están haciendo las cosas porque los que están en la península lo saben diez veces mejor que él y el cine tampoco requiere de manifestaciones externas a él. Bastante tenemos con no poder mantenerlo -al cine- como para mezclarlo con el "no a la guerra" y reivindicaciones varias. Si esos personajes públicos se sienten uno más y parte de la masa que se manifiesta que se enrolen entre ellos -no es preciso salir siempre en la foto- y se dejen de discursos que bastantes nos dan ya los políticos. Mejor escribe en un blog y déjate de notoriedad; y si eso es lo que te alienta de verdad presentate a las elecciones, pero a las del gobierno no a las de las causas sociales porque, aunque pueda sonar populista, vistiendo de Armani no te pegan nada.

El cine español no es de todos ni en él tienen cabida todos los realizadores. A pesar de que géneros como el de animación están consiguiendo sacar adelante muchos proyectos, otros igual o más costosos de producir como el de Ciencia Ficción, son los grandes ignorados en nuestra industria. Y como ejemplo, la gala de cada año. Los únicos directores que se acercan a lo fantástico - véase como ejemplo Kike Maíllo- tienen una presencia mínima y otros con proyectos más arriesgados como Bayona se ven obligados a salir de España si quieren sacar adelante sus guiones. Por lo tanto, dejen de echarse flores académicos, aquí hay mucha tela que cortar y ustedes no llegan ni al dobladillo.


¿Y qué me dicen de esa falsa apariencia? y aquí no entran solo los protagonistas de los premios sino también todo hijo de vecino que se pone al día cuando ve la lista de nominados y asiste embelesado a la gala en primera línea de sofá. Seamos sinceros, al cine patrio no le queda bien la alfombra roja ni puede permitirse dos horas de alabanzas para reivindicar lo mismo de siempre. Todo ese universo guay que envuelve al cine no lo es tanto cuando se regresa a la cruda realidad que no es otra que una taquilla temblorosa y ese gran proyecto cinematográfico que permanece griposo al fondo de un cajón.


Luego están los grandes ignorados; lo fue Almodóvar hasta que ganó un Oscar -más un re-Goya- aunque sigan teniendo un cierto resquicio con él, pero no es el único. Julio Medem, ese genio creador de historias de gran calado visual y emocional sólo cuenta con un Goya por su ópera prima Vacas. Mientras, Pedro en Francia es protagonista de Cahiers du Cinema, y más tarde en Hollywood lo subieron a los altares, en España pasaba como el director raro, ese que tiene un estilo demasiado particular -en lugar de admitir que no se trataba de crítica sino de falta de aceptación-. Y es cierto que hablamos de cineastas especiales, tanto que fuera de nuestras fronteras son aplaudidos mientras aquí quedan relegados a un segundo plano.


Los españoles no apoyan su cine porque no lo sienten suyo. Y esto ya me parece más un problema de indentidad que de gustos. No nos gusta ser espectadores de nuestra propia personalidad, la de nuestra historia. Al fin y al cabo, el cine -como la literatura o la pintura- es un reflejo de lo que hemos sido, somos y seremos así como de lo que nunca llegaremos a ser. El cine del destape emprendió una libertad visual nunca antes vista pero también abrió la puerta de la idiosincracia del español, afligida y temblorosa al reconocer lo que era, un reprimido sexual y un manojo de incapacidades.



Y es un tanto doloroso admitir que un actor como Javier Cámara, talentoso en su faceta, muy querido y este año premiado y reconocido, no sea un intérprete con vistas a embarcarse en proyectos ambiciosos como lo hicieron Banderas o el propio Bardem. Y no me refiero a que necesariamente tenga  que montarse en un coche para repartir tiros o rodar con Jonathan Demme una película sobre la intolerancia social al Sida y la homosexualidad, sino a cualquier guión que no lo condicione como cómico. Puede que Cámara prefiera quedarse en España y sufrir las vicisitudes que la economía y la sociedad planeen para el futuro del celuloide pero imagino que, como cualquier profesional de su gremio, se habrá propuesto seguir adelante y mejorar. La pregunta es si podrá hacerlo con este panorama. 



La puerta del cine en España se abre y se cierra como si de un obturador se tratase; las entradas y salidas no permiten que reciba la luz suficiente porque la puerta permanece demasiado tiempo cerrada. Si no hay luz no hay peli y de espaldas a la realidad mucho no vamos a poder ver. Las películas españolas no siempre son buenas, en ocasiones son saldos, otras veces magistrales, como en cualquier industria, pero no podemos conformarnos con buscar soluciones cuando la Academia decide vestirse de gala y repartir Goyas como si de pildoras de prozac se tratara. Nuestro cine necesita apoyo, el de todos, pero un apoyo sincero que se base en sus posibilidades y no en el ilusionismo.